Posted by : Unknown miércoles, 4 de diciembre de 2013

Esta es una traducción realizada por Miguel Callejón Berenguer del original en esloveno publicado el 23 de marzo de 2012. El autor del original es Maja Žorga Dulmin y Alenka Unk.

Skeptik.si es una página web dedicada al escepticismo y al pensamiento crítico.



De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda dudar de lo útil y necesarias que son las vacunas contra las enfermedades infecciosas; en especial en los niños de corta edad. Es una moda peligrosa; por ello, es importante que disipemos las dudas y aclaremos por qué no vacunar a un niño es una amenaza no solo para él mismo y para los niños de su edad, sino, en caso de que se extienda esta práctica, también para toda la población y en concreto para grupos de riesgo como la tercera edad. Dado que es un tema amplio, vamos a abordar en primer lugar los conceptos erróneos en torno a la vacunación que gozan de gran popularidad. Con el permiso de Rachel Dunlop, hemos tomado como base su artículo sobre los conceptos erróneos en torno a la vacunación y lo hemos completado de tal manera que hemos optado por presentar dichos conceptos en varios artículos.
Si desea obtener más información sobre la historia de la vacunación y sobre qué es una vacuna, puede leer este artículo y este otro.

CONCEPTO ERRÓNEO Nº 1:  Las vacunas provocan autismo
Esta idea lleva presente 14 años, desde que en la reputada revista The Lancet apareciese un estudio realizado por el ya retirado Dr. Andrew Wakefield, en el que culpaba a la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola (o vacuna MMR) de provocar autismo.[1]


Andrew Wakefield en su pose de predicador. Fuente: CTV News.

La naturaleza de la ciencia es tal que, como decía la ardillita de Svetlana Makarovič, «uno y nada es lo mismo». Por ello, otros investigadores se dedicaron a buscar la relación entre las vacunas y el autismo; relación que, catorce años despues, siguen sin encontrar. No es algo sorprendente, teniendo en cuenta que Wakefield, de manera simple y llana, falsificó su estudio. Y no solo porque la investigación se llevó a cabo con una muestra demasiado pequeña de niños (12; 11 niños y 1 niña), como para conseguir un resultado concluyente, sino también porque los niños, a diferencia de lo que afirmó Wakefield, no estaban sanos antes ni de que fueran vacunados y ni de que comenzara la investigación. Wakefield falsificó los resultados; la investigación se la encargaron los abogados de un grupo de padres de niños autistas que tenían planeado presentar una querella (solo por la investigación ganó 435.643 libras, una parte de los 18 millones (sí, 18.000.000) de libras que se repartieron un pequeño grupo de abogados y médicos); después desarrolló y patentó una vacuna «más segura» que habría de sustituir a la vacuna MMR. Cuando desacreditaron su investigación, la revista The Lancet retiró su artículo y a Wakefield se le retiró en Inglaterra su licencia para ejercer la medicina. No obstante, esto no lo detuvo: se mudó a EEUU, donde es el más entusiasta apoyo de Jenny McCarthy, antigua conejita playboy y madre de un niño autista. Si desea saber más sobre la investigación falsificada, el médico comprado y la pura verdad sobre esta teoría de la conspiración, lea los siguientes artículos:

Desde 1998 se han llevado acabo muchos estudios, muy completos y detallados, que de manera infructuosa han buscado el vínculo entre las vacunas y el autismo. El más importante de dichos estudios se llevó a cabo en Dinamarca, donde tomaron como muestra a todos los niños nacidos entre enero de 1991 y diciembre de 1998: un total de 537.303 niños, de los que al 82% se les había administrado la vacuna MMR; no obstante, no se encontró ninguna vinculación entre la vacuna y el desarrollo de un trastorno autista. En agosto de 2011, 18 científicos del Instituto de Medicina estadounidense (Institute of Medicine, en adelante IOM) publicaron en un informe una exhaustiva revisión de la literatura científica existente sobre el tema de las vacunas: examinaron más de 12.000 artículos revisados por pares en los que se describían investigaciones realizadas sobre ocho distintas vacunas, buscando efectos secundarios que estuviesen relacionados con ellas. ¿Y cuál fue el resultado de esta metainvestigación? No encontraron ninguna relación causa-efecto entre las vacunas y el autismo. El informe completo se encuentra aquí.
Algo así ya nos decía el sentido común: prácticamente toda la gente adulta que conocemos ha sido vacunada y entre ellos la incidencia del autismo es la misma que entre los niños en la actualidad. Aún más: en Japón se utilizaba un tipo de vacuna de amplio espectro contra el sarampión, las paperas y la rubeola; se demostró que podía provocar meningitis no viral y otros efectos secundarios (más tarde se supo que algunas de las dosis de vacuna utilizadas estaban pasadas de fecha) y, por ello, se dejó de utilizar en 1993, siendo sustituida por tres vacunas separadas, una para cada enfermedad.[2]A pesar de haberse dejado de administrar la vacuna común para las tres enfermedades, el número de casos de autismo no solo no cayó, sino que experimentó un aumento.[3]
No obstante todo lo arriba expuesto, en la página web de Natural News se esforzaron en desacreditar la metainvestigación del IOM. Utilizando la técnica de Gish gallop, vierten tal cantidad de tonterías en su web que, para refutarlas, habría que escribir todo un libro. A modo de ilustración nos quedaremos con una: entre otras cosas afirman que Andrew Wakefield nunca dijo que la vacuna MMR provoque autismo y que todo eso es propaganda de los malos malísimos partidarios de la medicina convencional. Aquí está el artículo de Wakefield que fue retirado. Podéis juzgar por vosotros mismos.  Una persona que dice que A=B y que B=C no necesita decir que A=C, ¿no? Y además: ¿es acaso difícil decir, en algún momento durante catorce años, «no, nunca he dicho algo así, entendisteis mal mi artículo»? ¿O que, en ese caso, no debería convertirse en el director ejecutivo del centro holístico para la investigación del autismo, que se encarga de estudiar ese vínculo sobre el que dice que nunca afirmó que existiese? Y el hecho de que en la patente de la vacuna que ideó escribiese directamente que la vacuna MMR provoca autismo, ¿es un error ortográfico que no solo desordena las letras, sino que además introduce nuevo contenido? Todo esto dice mucho sobre la credibilidad de Natural News.

El siguiente artículo tratará sobre otro mito: el que afirma que las vacunas provocan autismo por su contenido en mercurio.


Notas


UN BREVE GLOSARIO:
cepivo: vacuna
nalezljiv: infeccioso, contagioso
mumps: paperas
ošpic: sarampión
izčrpen: exhaustivo, detallado
vzor: muestra
strokovno pregledan članek: artículo revisado por pares





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